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Curso de cálculo diferencial de Aimé Bergeron. Manuscrito de 1851

 

Historia del manuscrito

Algunos historiadores de la ciencia mencionan,  sin aludir específicamente a ninguna fuente primaria, que fue Bergeron la primera persona en dictar un curso de cálculo en el Colejio [Perry 1973, págs. 5-32] y agregan otros que escribió un libro "sobre el Cálculo Diferencial pero tanto su nombre como su contenido se desconocen" [I. Castro 1997, pág. 6]. Esta mención  continuada e iterativa de la "existencia del curso" de Bergeron por una serie de historiadores, sin aportar pruebas  de su eventual existencia, ha podido originarse en el hecho de que alguien   hubiese consultado el manuscrito, asunto de este trabajo, en la Biblioteca Nacional de Colombia (BNC) (algo que no es improbable pues ha estado registrado en sus ficheros públicos desde 1919), y  comunicado su existencia a otros, quienes a su vez contribuyeron a difundir la leyenda  de un texto o manuscrito acabado y supuestamente escrito por  Bergeron.

A la luz del manuscrito que describimos a continuación y del análisis de otras circunstancias, sí podemos  afirmar ahora, con  absoluta seguridad, que Bergeron fue el primero en dictar un curso de cálculo diferencial en el Colejio. Las razones para esta aseveración son las siguientes: el alumno Sixto I. Barriga pertenecía a la primera promoción de la institución, que empezó sus estudios en la llamada clase preparatoria, en enero de 1848. De modo que el intervalo de tiempo  1848-1851, la obligatoriedad de la clase preparatoria previa  (instaurada ante la deficiente preparación de los admitidos)  y la duración de los estudios  de matemáticas nos muestran que sólo  esta promoción pudo recibir de Bergeron el curso de cálculo diferencial de 1851.

No nos es posible afirmar que éste haya sido el primer curso de cálculo diferencial dictado en el país, puesto que, según Safford [1976, págs. 125 et seq.], otros profesores traídos  de Francia, como François Chassard, en Cali, tuvieron  en otras regiones del país la misión de enseñar matemáticas para ingenieros. El mismo autor indica también que en la década de los 40 del siglo pasado, un colombiano, educado en el exterior, ofreció cursos de matemáticas superiores en Panamá [Safford 1976, pág. 129]. Por otra parte, en el siglo XVIII, circularon con cierta amplitud en la Nueva Granada  las Observaciones astronómicas [1748] de Jorge Juan & Antonio de Ulloa. Una copia de la obra de Juan & Ulloa, perteneciente a Francisco José de Caldas, se encuentra en la Biblioteca del Observatorio Astronómico de la Universidad Nacional. Aunque Caldas cita con frecuencia las fórmulas y resultados meteorológicos contenidos en esta obra, nada nos permite afirmar que hubiese estudiado o comprendido sus fundamentos teóricos, en particular los del cálculo infinitesimal y, en el XIX, el Tratado elemental de matemáticas [1815-1832] de José Mariano Vallejo, ambas obras continentes de exposiciones sistemáticas del cálculo infinitesimal. Esto apunta hacia la posibilidad de que  otras personas hayan aprendido y comprendido los fundamentos del cálculo infinitesimal sin necesidad de cursos formales y a su vez intentar enseñarlo a otras. Pero éste es aún terreno inexplorado en la historia de la enseñanza del cálculo en Colombia.

Ya hemos mencionado que la École Polytechnique sirvió en buena parte de modelo al Colejio. Una  de las características de las Grandes Escuelas ( les Grandes Écoles) francesas, generadas por la Revolución y apoyadas por el Imperio napoleónico, para la paz y para la guerra, fue la profesionalización de los científicos franceses ( les savants), en especial de los matemáticos, como enseñantes, y como parte de esa profesionalización  existió en la École Polytechnique, para sus profesores, la obligación de escribir textos para los estudiantes. Aquí, si no la obligación, por lo menos existió la intención de sus profesores de escribir las lecciones dadas en el  Colejio y publicarlas posteriormente. Hacia esta hipótesis apunta el hecho de que Lino de Pombo haya escrito sus Lecciones de jeometría analítica, publicadas en 1850 [de Pombo 1850] y  sus Lecciones de aritmética y áljebra, en 1856 [de Pombo 1856], y tuviese apuntes para textos de trigonometría, topografía, geometría descriptiva y cálculo diferencial e integral, según lo registra, en 1894, el informe del Rector de la Facultad de Matemáticas e Ingeniería de la Universidad Nacional de Colombia, Manuel Ponce de León [Bateman 1972, pág. 499]. Que Bergeron publicara la primera parte de sus  Lecciones de matemáticas. Parte primera. Aritmética [Bergeron 1848], siendo profesor del Colejio, y que más tarde Indalecio Liévano, egresado y luego profesor del Colejio, escribiera y publicara, como resultado de sus enseñanzas en el mismo, sus textos Tratado de aritmética [Liévano 1856] y Tratado de álgebra [Liévano 1876]. Finalmente, recordemos también que Liévano en sus Investigaciones científicas [Liévano 1871, Prólogo] no sólo anuncia la publicación de su libro de álgebra [Liévano 1876] sino también la de uno de geometría. Este último aunque aparentemente estaba listo,  nunca salió a la luz. Para corroborar su intención de publicar un tratado de geometría y que tenía consigo un manuscrito, basta observar que  en la página 5 (la primera del libro) de sus Investigaciones, cuando empieza a explicar su primer método para demostrar el postulado euclídeo de las paralelas, dice textualmente: " Antes hemos visto que dos rectas perpendiculares á una tercera, cumplen perfectamente con esta definición [la de ser paralelas]...", lo que pareciera indicar que el texto citado lo ha tomado del manuscrito que tenía preparado..

Dado lo anterior, no podemos descartar de plano que Bergeron tuviese la intención de publicar un texto de cálculo y que tuviese, además,  dispuesto un manuscrito con tal fin, pero nada nos permite asegurarlo. Si tal fuese, muy probablemente se apartaría muy poco de las lecciones orales recogidas por Sixto I. Barriga. Naturalmente, la turbulencia política de la época, que puso en peligro la existencia  misma del Colejio y lo condujo finalmente a su cierre temporal, más  las dificultades tipográficas que un libro de esa naturaleza imponía y que muy seguramente eran en su momento y lugar insalvables, hubiesen  hecho casi impracticable su edición en el país.

La localización e identificación  del documento que nos ocupa en  la BNC, Fondo Pineda, no sólo nos permite hoy aclarar algunos aspectos de la historia de la enseñanza del cálculo en Colombia, sino  también  realizar  su  transcripción completa, la cual aparecerá, precedida de una introducción y de notas pertinentes exhaustivas, en una planeada serie de publicaciones que hemos llamado los Textos matemáticos del Colejio Militar.